sdiE[17: a las puertas de la revolución digital

05 febrero 2018

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Ya es evidente que el mundo está sufriendo una transformación derivada del avance tecnológico solamente equiparable a las revoluciones industriales del pasado. Emergen de forma acelerada nuevas formas de producir, comerciar, relacionarse o divertirse, que rompen con la tradición heredada del siglo XX. El informe Sociedad Digital en España 2017 analiza cómo está transformando la revolución digital nuestro país, nuestros negocios, nuestros trabajos y, en suma, nuestras vidas.

Pablo Rodríguez Canfranc

A través del informe Sociedad Digital en España Fundación Telefónica analiza cada año el grado de desarrollo de las infraestructuras y los servicios digitales en nuestro país. El trabajo persigue no quedarse en el mero análisis métrico de los indicadores sectoriales y se adentra tanto en la identificación de las grandes tendencias tecnológicas que configurarán el futuro a medio plazo, como en el impacto social que trae consigo la digitalización.

La estructura del libro se articula en cuatro partes diferenciadas: un primer análisis de los grandes temas que han protagonizado el año, ya sea como hitos puntuales o como parte de tendencias de mayor espectro temporal; un segundo apartado que recoge la información de los indicadores más representativos de la sociedad digital; el epígrafe vida digital sobre los cambios que produce la tecnología en nuestras vidas; y finalmente, un análisis pormenorizado del grado de desarrollo de cada una de las Comunidades Autónomas.

El informe sdiE[17 pone en evidencia que España se adentra a buen paso en la revolución digital. Los distintos aspectos que pueden medir el grado de digitalización del país presentan un fresco bastante activo: tanto el despliegue de infraestructuras, como la evolución de la economía y los negocios y el cambio en las costumbres de la ciudadanía.

El apartado de infraestructuras muestra el importante esfuerzo inversor que se está llevando a cabo a escala nacional para crear una estructura de comunicaciones de banda ancha de alta velocidad que pueda dar soporte a los servicios de la sociedad en red. España es líder en el despliegue de fibra hasta el hogar en Europa y en Latinoamérica. Solamente en nuestro país, con más de 18 millones de hogares pasados, hay más clientes de fibra hasta el hogar (FTTH) que en Alemania, Reino Unido, Francia e Italia juntos. En lo que respecta a la banda ancha móvil, el acceso 3,5G ya alcanza prácticamente a la totalidad de los hogares españoles mientras que la cobertura para LTE (4G) ya es de más del 94% de los mismos.

El informe destaca el gran reto que supone el llegar al 5G, una tecnología de comunicaciones móviles que multiplicará exponencialmente la capacidad de las redes actuales. El 2017 ha sido el año en que numerosas operadoras han planteado pruebas de campo con tecnologías pre-5G y se han revelado estrategias y posicionamientos de cara a hacer evolucionar las redes a esta tecnología del futuro.

Otro de los grandes desafíos de cara al futuro cercano (o más bien presente inmediato) es el despliegue del Internet de las cosas (IoT). Mediante una red de dispositivos inteligentes dotados de sensores que pueden comunicarse y coordinarse entre sí a través de Internet, el IoT permite el despliegue de estrategias dirigidas por ordenador para llevar a cabo, desde el mero control y la recogida de datos, hasta la gestión de nuevos modelos de negocio, la provisión de cuidados sanitarios, la administración de los recursos municipales y otras muchas tareas más.

La inteligencia artificial y sus tecnologías asociadas como el aprendizaje automático (machine learning) y el aprendizaje profundo (deep learning), junto con la robótica, adquieren un protagonismo progresivo. Poco a poco se difunden por todos sectores industriales, en especial en los sectores tecnológicos y financieros, pero también en los de la salud y los cuidados sanitarios, al mismo tiempo que transforman el mundo de los medios.

En el terreno de la economía y las finanzas, estamos asistiendo al inicio de una profunda transformación en todas las escalas, desde la infraestructura (bitcoin, blockchain, Ethereum), los procesos de intermediación (big data, Interfaz de Programación de Aplicaciones —API—, Inteligencia Artificial), hasta la experiencia de cliente (Roboadvice, Consumer&Mobile Web, wearables, Vitual Reality), y los agentes históricos se enfrentan a los desafíos procedentes tanto de las startups, como de los gigantes del sector de medios y las empresas tecnológicas. Todo esto lleva a pensar a muchos expertos que dentro de veinte años el sector de los servicios financieros estará constituido solo por software.

No obstante, la revolución digital cambia las reglas en todos los sectores de actividad. En el caso de la televisión, por ejemplo, el modelo basado en la programación lineal del pasado evoluciona hacia el consumo personalizado de contenidos audiovisuales, realizado desde cualquier dispositivo (smartphone, tableta, ordenador, consola) y que goza de una oferta sin precedentes en cuanto a la variedad y riqueza de los productos ofrecidos, fruto de la competencia en el sector y de la entrada de nuevos agentes.

Otro fenómeno relacionado con el ocio que se convierte en importante fuente de ingresos es el de los eSports. El éxito de las retransmisiones de eSports queda patente por las impresionantes cifras de crecimiento. En 2016, se superó el récord de seis mil millones de horas de visionado de deportes electrónicos, ya fuera a través de Internet o de televisión, y en 2017 alcanza la marca de siete mil millones. Las previsiones apuntan que para 2021 se rebasarán los nueve mil millones de horas de consumo de vídeo.

Sociedad Digital en España también analiza cómo la tecnología cambia nuestra vida cotidiana. Descubre, por ejemplo, que las relaciones personales están cada vez más mediatizadas por Internet, que las las videollamadas son el mecanismo de comunicación de mayor crecimiento en 2017, que la formación reglada logra su espacio entre los vídeos en Internet para aprender o que los usuarios muestran una gran preocupación por su privacidad y confían más en las operadoras de telecomunicaciones que en otros agentes para proteger sus datos personales.

Se trata, en suma, de pinceladas de una sociedad que ya vive en la era digital.

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