Millennium Project: las inquietantes visiones de un futuro incierto

02 Octubre 2017

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La iniciativa Millennium Project es definida por sus creadores como un think tank destinado a trabajar por la humanidad en la construcción de un futuro mejor para todos. Uno de sus estudios en marcha, “Futuro del Trabajo/Tecnología 2050”, estudia cómo será el mercado de trabajo que viviremos en las próximas décadas. El pasado 27 de septiembre Jerome Glenn, CEO de Millennium Project, visitó el Espacio Fundación Telefónica para hablar del tema.

Pablo Rodríguez Canfranc

Jerome Glenn cuenta con más de cuarenta años de experiencia en la investigación del futuro, como él lo describe, lo que equivale a decir que es un gran experto en prospectiva, y tiene un abultado currículum relacionado con el asesoramiento a diversos gobiernos, empresas y organizaciones.

Actualmente, Glenn dirige el Millennium Project, una organización sin ánimo de lucro fundada en 1996, dedicada a la prospectiva en temas sociales, económicos y tecnológicos. Los responsables del organismo esgrimen como uno de los principales valores del trabajo que allí se realiza la ausencia de un marco temporal y geográfico de la investigación. Es decir, los estudios se llevan a cabo de forma continuada a lo largo del tiempo, permitiendo obtener una visión en perspectiva que dimensione adecuadamente los fenómenos detectados, y, además, tienen en cuenta muy diversas zonas del mundo, puesto que Millennium se asienta sobre 63 nodos locales repartidos por el globo.

En este caso, Jerome Glenn visitó Madrid para hablar de una prospección en marcha relativa al empleo que viene, Futuro del Trabajo/Tecnología 2050, que analiza los cambios que tendrán lugar en el mercado laboral y la vida activa de las personas a raíz de la profunda revolución tecnológica que estamos viviendo.

En España, el nodo local de Millenium Project es PROSPEKTIKER – Instituto Europeo de Prospectiva y Estrategia, cuyo director, Ibon Zugasti Gorostidi, participó también en la sesión del día 27 de septiembre en el Espacio Fundación Telefónica. Por cierto, hay que destacar que Fundación Telefónica colabora con PROSPEKTIKER en el desarrollo en España del estudio Futuro del Trabajo/Tecnología 2050.

Resulta cuando menos preocupante escuchar a Jerome Glenn pedirle al público que no se alarme excesivamente por lo que va a escuchar en su conferencia. Realmente, la exposición en ocasiones plantea lúgubres distopías del mundo futuro que sin duda quitan las ganas de llegar hasta el horizonte temporal elegido de 2050.

Glenn apoya su discurso sobre la acelerada evolución de la tecnología en la que estamos inmersos y la ilustra con coloridos ejemplos, acerca de lo que podremos llegar a ser: desde “genios conductuales” gracias a mejorar la capacidad de nuestro cerebro, hasta seres que se desdoblan en avatares digitales que nos llevan a vivir en las redes. Todo apunta hacia un ser humano que evoluciona hacia el ciborg, la simbiosis hombre-máquina.

Dedica también gran aparte de la exposición a hablar sobre la inteligencia artificial, diferenciando tres tipos: la “estrecha” y lineal que conocemos ahora y que sirve para fines muy específicos, por ejemplo, jugar a un juego de mesa como Alpha-Go de Google, y otras dos mucho más avanzadas que encierran mucho más peligro para el futuro del trabajo. En primer lugar, habla de la inteligencia artificial general, que puede aprender por sí misma y se reprograma en función del feedback que recibe del big data procedente Internet de las cosas, y otra todavía ciencia ficción denominada superinteligencia artificial, capaz de fijar sus propios objetivos y la forma de hacer las cosas.

El Futuro del Trabajo/ Tecnología 2050 está basado en un estudio Delphi en tiempo real que persigue explicar cómo será la naturaleza del trabajo y de los sistemas político económicos en 2050. El modelo de contrato social que heredamos del siglo XX ya no funcionará bajo las nuevas condiciones y habrá que definir unas nuevas relaciones sociales que promuevan el bienestar para el mayor número posible de ciudadanos.

El nuevo modelo económico intensivo en tecnología para tener tres grandes consecuencias que ya están empezando a manifestarse:

– Se incrementa la brecha salarial y conviven sueldos muy elevados con salarios de mera subsistencia.

– Se produce crecimiento económico, pero sin creación de empleo. En consecuencia, se acentúa el desequilibrio en la retribución de los factores a favor del capital y en contra del trabajo.

– Se genera una bolsa importante de desempleo estructural a largo plazo.

Para Jerome Glenn resulta primordial asumir y asimilar cuanto antes la tecnología y sus efectos en nuestras sociedades y nuestras vidas. Su premisa es “si no puede vencerlos únete a ellos”.

De esta forma, el informe El Futuro del Trabajo/ Tecnología 2050 arroja tres tipos de escenarios posibles para el mundo del 2050:

Escenario 1. – Complicado, un cajón de sastre de situaciones muy diversas, unas positivas y otras negativas. Se gestiona de forma continuista la creciente aceleración del cambio, a veces con inteligencia y otras de forma estúpida. Una adopción de tecnología irregular. Altas tasas de desempleo allí donde los gobiernos no llevaron a cabo una planificación con visión a largo plazo. Grado de éxito diferenciado de la aplicación de una renta universal. Las grandes empresas a menudo operan con un poder que escapa del control de los gobiernos.

Escenario 2. – El más distópico y negativo, con una política y una economía caóticas. Los gobiernos no anticiparon los efectos de la inteligencia artificial y no tienen estrategias para luchar contra la explosión del desempleo en 2030. Polarización social y bloqueo de la política. El orden global se deteriora y se convierte en una combinación de naciones estado, mega corporaciones, milicias locales, terrorismo y crimen organizado.

Escenario 3.- Si los humanos son libres (también podría ser conocido como “si todo se hace bien”).  Tras describir mundos futuros infernales, Jerome Glenn nos devolvió la esperanza planteando cómo se podría mitigar y aprovechar positivamente el efecto disruptivo de la revolución tecnológica. En este idílico escenario los gobiernos anticiparon con tiempo los efectos negativos sobre el empleo de la inteligencia artificial y estudiaron cómo aplicar de forma óptima los sistemas de renta universal, analizando y resolviendo todas las cuestiones relacionadas con la fiscalidad y las cuentas públicas. Además, promovieron el autoempleo y apoyaron al emprendedor individual. Los artistas, los medios de comunicación y las industrias del entretenimiento contribuyeron sobremanera a propiciar el cambio cultural de la sociedad del ciudadano empleado por cuenta ajena al profesional continuamente reciclado y actualizado que se puede ganar la vida siendo él mismo.

Os dejo aquí la retransmisión completa del evento:

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