Qué esperamos de la realidad mixta

17 Julio 2017

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Se espera que la realidad virtual y la realidad aumentada propicien una nueva revolución tecnológica cuando los usuarios puedan cambiar sin esfuerzo del mundo real al virtual en los distintos aspectos de su vida. Hoy en día los dos mundos chocan más que se compenetran porque la experiencia VR aún presenta problemas de adaptación. Los consumidores opinan sobre esta primera fase de despliegue de la realidad virtual y sobre su uso potencial en la vida diaria.

Pablo Rodríguez Canfranc

Ya hay quien afirma que la realidad virtual va a imponerse como una gran ola barriendo medios y dispositivos tradicionales y penetrando en todos y cada uno de los aspectos de la sociedad. Espacios físicos como las oficinas podrían virtualizarse y la navegación por Internet podría llegar a hacerse a través de esta tecnología, algo que Facebook ya ha puesto en marcha en su campo de acción, que es el de las relaciones sociales on line.

Se prevé que las fronteras entre lo virtual y lo físico se vayan desdibujando, si bien todavía quedan elementos que obstaculizan esta fusión, como pueden ser lo incómodo de los equipos actuales de VR (gafas y cascos) o el hecho de que las experiencias pueden generar náuseas y mareos en determinados usuarios.

La firma Ericsson, a través de su ConsumerLab ha querido tomar el pulso del público sobre la realidad virtual y las expectativas que despierta, llevando a cabo una encuesta entre 9.200 de sus clientes de países como Francia, Alemania, Italia, España y Reino Unido en Europa, Corea y Japón en Asia y Estados Unidos. La muestra la han dividido entre usuarios avanzados, es decir, lo que usan la VR varias veces por semana (15% del total), los que no la utilizan pero que se muestran muy interesados (49%) y los denominados rezagados en la adopción (15%), que son aquellos que ni la utilizan ni tienen interés en hacerlo a corto plazo.

El informe arroja una serie de conclusiones sobre la visión de los consumidores sobre esta tecnología emergente. Y la primera de ellas es la fe en el poder transformador del VR.

En efecto, 7 de cada 10 usuarios avanzados de realidad virtual o aumentada confían en que estas tecnologías van a transformar drásticamente nuestras vidas diarias en seis campos en concreto: medios de comunicación, educación, el trabajo, las relaciones sociales, los viajes y las ventas al por menor.

Además, 2 de cada 5 de estos usuarios de VR creen que las aulas y las oficinas físicas serán sustituidas por espacios virtuales. Es relevante que aquellos que ya conocen el funcionamiento de esta tecnología y que experimentan con ella frecuentemente son los que más confían en su poder disruptivo.

Siguiendo con este grupo de usuarios, un cuarto de los mismos está convencido de que el año que viene la realidad aumentada ya será utilizada para añadir información de viajes y mapas a las capturas de espacios físicos y paisajes que realicemos con nuestro teléfono o tableta.

La mitad de los usuarios espera que la realidad aumentada y la virtual converjan en un mismo dispositivo, en un mismo para de gafas que permita utilizar ambas tecnologías.

Los medios y espectáculos comienzan a transformarse. El consumidor espera que las pantallas de realidad virtual sustituyan paulatinamente a las televisiones y a los cines. De hecho, de los usuarios de VR el 37% reconoce que ha trasladado el visionado de vídeo a ver vídeo en realidad virtual, el 30% confiesa que ya juega a videojuegos en VR y el 22% se relaciona en redes sociales mediante estas tecnologías inmersivas.

Pero la transición hacia los mundos virtuales no es tan fluida como parece y hay factores que obstaculizan su adopción, como la falta de movilidad que conlleva el uso de estos dispositivos, lo incómodo y voluminoso de los cascos de VR o la latencia de las redes actuales que frena su óptimo funcionamiento.

Uno de cada cinco usuarios avanzados ha disminuido su nivel de uso de la realidad virtual. La misma proporción destaca como problema el mareo que puede llegar a causar la VR. También se apunta que solamente se utiliza en el hogar, dado que la movilidad se ve limitada por la limitación de la batería de los dispositivos y por el hecho de que los cascos de VR no permiten ver por dónde se va.

Finalmente, hay una creencia generalizada de que las redes móviles de siguiente generación, el 5G, impulsarán decididamente el uso de realidad virtual y aumentada. Más de una tercera parte de los usuarios espera que el 5G aporte redes estables y de gran ancho de banda para mejorar la experiencia en los mundos virtuales. El 30% confía además en que contribuirá a aumentar la eficiencia de las baterías de los dispositivos, permitiendo una mayor movilidad al usuario. Y también una cuarta parte de los usuarios está convencida de que la mejora en la calidad de la transmisión acabará con las náuseas y los mareos que hoy en día nos produce el uso de gafas de realidad virtual.

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