¿Qué opinan los conductores sobre los coches autónomos?

03 Julio 2017

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El coche que se conduce solo está a la vuelta de la esquina, por lo menos en lo que a tecnología se refiere. La tecnología 5G que viene y los avances progresivos en Inteligencia Artificial van acercándonos esos automóviles que hasta hace poco parecían futuristas. La pregunta que surge ahora es, ¿cómo ven los conductores el perder, aunque sea parcialmente, el mando sobre el vehículo?

Pablo Rodríguez Canfranc

No es una pregunta baladí. Los automóviles actuales ya eximen al conductor de tomar determinadas decisiones que están (o que pueden estar) automatizadas, como por ejemplo, encender los faros cuando la falta de luz lo requiere. Pero según avanzamos por los niveles de automatización de la conducción, categorizada por la SAE (Society of Automotive Engineers) con el nombre de SAE J3016, el factor humano pierde protagonismo al volante, cediéndoselo a la máquina.

De esta forma, mientras que en el nivel 1 del SAE J3016 la persona sigue siendo conductor y debe estar atenta a todo lo que sucede, a partir del nivel 4 no es necesaria la intervención humana, ni siquiera para intervenir si el sistema lo solicita o se produce un fallo. El propio esquema de automatización de la conducción cuenta con un sistema de respaldo para actuar en caso de fallo del sistema principal y poder conducir hasta una situación de riesgo mínimo.

Este nuevo escenario en las carreteras impone un cambio importante de mentalidad, el asumir que ya no pilotamos un mero sistema mecánico y eléctrico, sino una máquina inteligente capaz de tomar decisiones y ejecutarlas. Ericsson ha elaborado un informe, The Self-Driving Future, que analiza las opiniones de los conductores ante este fenómeno. De hecho, el trabajo lleva el explícito subtítulo “las opiniones del consumidor sobre soltar el volante”.

La investigación parte de unas 1.000 entrevistas realizadas a usuarios de Smartphone de entre 15 y 69 en cada uno de los países o ciudades en los que se ha centrado.

De acuerdo con Ericsson, los apasionados de la conducción abrazarían el coche autónomo. Esto parece contradecir otros estudios que afirman lo contrario, como el que llevó a cabo AutoPacific en EE.UU. en 2016, que arrojó el dato de que el 56% de los encuestados amaba conducir y no dejaría que lo hiciese una máquina.

Los autores de The Self-Driving Future matizan sus resultados: el 53% de las familias trabajadoras con hijos que expresan interés por el coche autónomo reconocen ser apasionados de los automóviles.

La segunda conclusión del informe parece arrojar luz sobre la primera: a la gente le resultan atractivas determinadas funciones del vehículo autónomo, pero es reacia a dejar el control del volante. Dice Ericsson que uno de cada cuatro usuarios de Smartphone afirma que preferiría tener un coche inteligente a uno que no lo es y siete de cada diez muestran interés en funciones como el aparcado automático o el control de velocidad. No obstante, en general se resisten a ceder el control.

Hay una opinión que dice que, si bien no se puede establecer que los coches autónomos mejoren por sí solos la situación del tráfico en las ciudades, resulta positivo que el conductor se vea liberado de conducir en un atasco y poder dedicarse a otros temas más creativos o reconfortantes.

El trabajo también ha tenido en cuenta la opinión del peatón, que se muestra francamente a favor del coche que se conduce solo. Uno de cada cuatro peatones expresa que se sentiría más seguro si todos los coches fuesen autónomos.

Un tema relevante que surge es cómo el vehículo autónomo puede transformar el concepto tradicional de coche como producto en propiedad a concebirlo como servicio de transporte. En 2015 el 8% de los usuarios de Smartphone reconocía que compartía coches, taxis o bicicletas. Y más: el 74% de los consumidores entrevistados estaría interesado en una app que les permita compartir vehículos. Se aprecia un cambio importante de mentalidad que poco a poco abandona el viejo sueño del siglo pasado de poseer un vehículo en propiedad, para ser sustituido por la satisfacción de las necesidades de movilidad.

Finalmente, y relacionado con lo anterior, el consumidor no cree que la industria del automóvil sea el único agente que ofrezca soluciones de movilidad. Se espera que las tecnologías de la información y las comunicaciones aporten modos de transporte. En catorce ciudades del mundo el 40% de los usuarios avanzados de Internet estarían interesados en coches que fueran diseñados por las cinco mayores compañías digitales.

En el vídeo siguiente, Ericsson nos expone su concepto de lo que debe ser la movilidad en este siglo.

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