Modelando la realidad, los otros Photoshop

20 febrero 2017

Modelando la realidad, los otros Photoshop

Cuando vemos un paisaje en una revista, ya no podemos asegurar que la foto concuerde cien por cien de la realidad de dicho entorno, no digamos los exteriores de las películas. En el mundo de la moda la situación es todavía más común, unos pocos clics con el ratón y los labios se estiran, se hacen más gruesos, más tersos o más encarnados, ya ni siquiera hace falta una sesión de maquillaje para conseguir modelar un rostro potenciando lo que nos interese y escondiendo lo que no.

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Marketing digital en 2017, que podemos esperar

13 febrero 2017

Marketing digital en 2017, que podemos esperar

Hablar del futuro de Marketing Digital puede parecer menos glamuroso que cuando nos referimos al futuro de otras tendencias como inteligencia artificial, aprendizaje máquina, Big Data… Da la sensación que es un campo en el que las cosas van más despacio o al menos tienen menos margen para la innovación. Esta sensación es engañosa porque hablar de Marketing digital es prácticamente lo mismo que hablar de financiación de Internet, y si no, piensa en cuántos de los servicios que utilizas habitualmente en Internet pagas por su uso. Por ese motivo, todos los esfuerzos que se dediquen a innovar para mejorar su eficiencia son fáciles de justificar desde el punto de vista de la rentabilidad. Además, tanto los dispositivos con los que nos conectamos a Internet, como nuestros hábitos, están cambiando continuamente, lo que supone que los modelos de publicidad tienen que adaptarse a estas nuevas situaciones.

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Nuevos modelos de computación en la época de los interfaces vocales

06 febrero 2017

Nuevos modelos de computación en la época de los interfaces vocales

Ha pasado menos de una década desde que las primeras APP, vinculadas al Smartphone y más concretamente al iPhone, empezaron a ser utilizadas de forma masiva por los usuarios. No se trataba solamente de adaptar las aplicaciones para que pudieran ser utilizadas desde un dispositivo más pequeño, sino que suponía un importante cambio en la forma en la que las aplicaciones se concebían. Si bien la mayor diferencia parecía ser el diseño del interfaz, los cambios eran más profundos y afectaban a capas más internas del diseño de los servicios informáticos: era necesario pensar mucho la funcionalidad de cada pantalla, limitar el número de opciones disponibles de cada una de ellas, y organizar el contenido de forma que las rutas para llegar a cada funcionalidad fueran claras. Se trató por tanto de un cambio que iba más allá de la mera cosmética y de las implicaciones que suponía un nuevo formato de dispositivo. Y es que como ya pasó en los años 80, cuando aparecieron los primeros interfaces gráficos, los cambios en la forma en la que nos relacionamos con los sistemas informáticos suelen tener implicaciones más profundas en toda la cadena de desarrollo de los propios servicios.

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