Innovación disruptiva vs. innovación evolutiva

06 julio 2007

Los conceptos de innovación disruptiva e innovación evolutiva los introdujo Christensen (The Innovator’s Dilemma, 1997). Las empresas que son líderes en un mercado, cuando se enfrentan a la competencia de los nuevos entrantes que quieren conseguir una parte de su atractivo (rentable) negocio, suelen reaccionar añadiendo nuevas funcionalidades al producto para hacerlo más sofisticado, distinto y a la vez obtener un mayor margen de ventas. Un ejemplo de ello, como dijimos en el artículo “Diseño y tecnología en la vida cotidiana“, es el caso de los teléfonos móviles, cada vez más sofisticados en cuanto a funcionalidad y precio.

Los fabricantes han ido introduciendo sucesivas innovaciones evolutivas en el diseño de los terminales para mantener su liderazgo de mercado y aumentar la rentabilidad de su negocio. Pero esta estrategia de la innovación evolutiva tiene un límite que ocurre cuando los usuarios ya no perciben como una ventaja diferencial las nuevas funcionalidades del producto (porque no las necesitan). Una vez alcanzado este punto, las empresas líderes son vulnerables y no solo porque entonces el precio se convierte en el principal criterio de decisión a la hora de elegir qué producto comprar. La peor amenaza es la que vendrá de otras tecnologías disruptivas que entran en competencia con las tecnologías más establecidas.

“Si tu no canibalizas tu mercado, otro lo hará por ti.”

Cuando nace una tecnología disruptiva, las empresas líderes suelen ignorarla (o incluso despreciarla) porque inicialmente no supone una amenaza seria, en parte debido a su falta de madurez. Sin embargo, las innovaciones disruptivas también evolucionan como todas las tecnologías (Innovation: The Attacker Advantage. Foster, 1986) y pueden alcanzar un punto en el que sean una alternativa atractiva para los clientes. Por ejemplo, la tecnología de VoIP nació en el mundo de Internet y fue ignorada inicialmente por las compañías operadoras de telecomunicaciones. Sin embargo, empresas como Skype apostaron fuerte por la VoIP cuando la tecnología se mejoró y estandarizó, lo que le permitió ofrecer un servicio de voz en un mercado NO regulado y con claras ventajas en cuanto a costes. Las operadoras de telecomunicaciones no han tenido más remedio que reaccionar a esta fuerte competencia ofreciendo servicios de VoIP (soluciones de empresa) y planes de descuento (tarifa plana para particulares).


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